jueves 19 de marzo de 2009

La Teta Asustada.

La premiada película "La teta asustada" de la directora, Claudia Llosase basó en la creencia andina del traspaso del miedo y la tristeza quese da de madre a niño; creencia que fue investigada con rigor yprecisión por la antropóloga estadounidense, Kimberly Theidon, laautora intelectual del guión de Llosa. Kimberly Theidon, una mujer que ha afrontado con lucidez un tema tanduro de tratar: la violación sistemática del ejército en los distritosaltoandinos amujeres y niñas indefensos, olvidados por todos nosotros.La antropóloga Kimberly Theidon investiga, desde mediados de la décadadel noventa, las violaciones y maltratos que sufrieron las mujeresdurante la guerra interna que sacudió al país, en especial enAyacucho. En sus estudios se describe la existencia de creencia queconsiste en pasar la tristeza de madre a hijo a través de la lechematerna. La bautizó con el sugestivo nombre de "La teta asustada".Theidon, que es profesora asociada de la Universidad de Harvard yautora del libro Entre prójimos (publicado en Perú por el IEP en2004), estudió a siete comunidades campesinas en el centro-sur deAyacucho, cuyas vidas quedaron marcadas a fuego por los años deviolencia, en especial del período de 1980 a 1992, llamado elsasachacuy tiempo, "los tiempos difíciles" en quechua.La investigadora contó, que seenteró de que la película La teta asustada de Claudia Llosa habíaganado el Oso de oro en el Festival de Berlín por llamadas de suscolegas, quienes le dejaron mensajes en su contestadora. "Miré lapremiación por Internet y luego vi a Magaly Solier hablando enquechua. Es lo máximo, es el sueño de cualquier investigadora. Yoestuve conmovida por lo que investigué y escribí, así que la idea deque ese trabajo pueda motivar a otras personas me congratula mucho".Theidon recuerda que hay un libro de Marcel Mauss sobre el don, quedice que los dones recirculan y establecen redes sociales. "Cuando mehablaron de sus experiencias, estas mujeres me encargaron un don, conla responsabilidad de reciprocar; yo compartí lo que me contaron.Pensar que haya una persona que normalmente no se interese por un temade violencia sexual, pero que gracias a la película se acerque altema, es una satisfacción enorme".
Según sus investigaciones, ¿Fue la violación una estrategia deguerra durante los años difíciles? ¿Se podrá saber la magnitud deella?KT: No hay manera de saber la magnitud exacta, pero fue un hechogeneralizado. Uno de los problemas es que el verbo violar no se usa enquechua; se usa "fastidiar", "molestar", "abusar", etc.En los inicios, me empezaron de hablar de abusos, pero en tercerapersona, como hablando de otra comunidad a la distancia; pero poco apoco, cuando trabajé en Vilcashuamán, donde hubo bases militares, medecían "violaron a todas nuestras niñas". Ahí me di cuenta que era unproblema masivo.En términos de violación grupal se trataba del Ejército, pues lasmujeres narran experiencias de grupos de 20 personas que las atacaron.En cambio, (el método de) Sendero Luminoso era diferente: ellosentraban a "reclutar" a las chicas y luego decían "tú estas aquí, vasa estar con él". Pero la estrategia de las Fuerzas Armadas era laviolación en grupo.´

¿Qué otros tipos de abusos sufrieron las mujeres de lascomunidades campesinas en Ayacucho?
KT: Un hecho que acabo de descubrir es que los sacerdotes, en alianzacon el Ejército, comercializaban mujeres que pertenecían a SenderoLuminoso y que terminaban casadas con los indeseables de cada pueblo,tras una venta en el mercado.Es una revelación: los sacerdotes ponían a caminar a las mujeres queatrapaban a los miembros del Ejército, y a la fuerza tenían quecasarse. Ese fenómeno recién acabó cuando entraron los warmakunas("jóvenes modernos"). Estas mujeres salvaban su vida, casándose conlos "opas" (tontos) o viejitos de cada pueblo; los sacerdotes sacabandinero por el matrimonio, fue una manera de resignificar el parentescocon la violencia sexual.
¿Es difícil romper el hielo al hablar de un tema tan difícilcon las mujeres de Ayacucho?
KT: Para mí era éticamente imposible preguntarle a alguien: "¿señora,fue usted violada?". Nosotros buscamos hablar con las mujeres en uncontexto donde no sintieran que iban a recibir una retribución acambio, pero si uno se queda mucho tiempo viviendo con la gente, ellasvan a empezar a hablar.Cuando empezaron a hacerlo, me fascinaron varias cosas. El contexto,pues tenían que explicar por qué estaban vulnerables ante el atacante;luego, todo lo que hicieron para defenderse, o para defender a susfamiliares durante el ataque. Pienso ahora en una madre cuando narrósu experiencia con 5 soldados: "yo les dije de frente que no iban atocar a mis niñas salvo que me maten". En su historia, aunque vivióuna experiencia horrible, hay algo de orgullo porque pudo defender asus hijas, a quienes querían violar los soldados. Esta señora lasagarró entre sus piernas y las protegió durante ese momentorepugnante.
¿Usted quiere decir que nuestras mujeres buscaron el heroísmo ymantuvieron la dignidad en un trance tan difícil?
KT: Me da tanta pena que las violadas siempre sean humilladas,estigmatizadas. Esas mujeres lo hicieron para salvar a sus hijos, perolo que me da tanta pena es que siempre que se habla de las violadas sehabla de suciedad, de un estigma, pero no hay tiempo para hablar delheroísmo.
¿Cuántas vidas se salvaron por el sacrificio de estasmujeres? A cambio se les ataca, los maridos las abandonaron. Ocurrióuna doble injusticia, eso es lo que me mata.
¿Cuán generalizado fue el fenómeno de "la teta asustada"?
KT: Absolutamente omnipresente. Durante los años del terror surgió unay otra vez el temor de dar de mamar a los niños, pasarles la leche derabia, la leche de preocupación. Hubo mujeres que intentaron dejarmorir a sus bebés. "Mira, yo les di teta de preocupación, ¿qué va apasar con esa criatura?, ¿cómo va a vivir así?". Fueron mujeres quedejaron a sus bebés boca abajo, esperando que fallecieran. Se cometióinfanticidio por evitarles una vida de sufrimiento. La idea de quejamás iba a ser normal un bebé que ha tomado esa leche, en el útero oen la lactancia, fue un fenómeno absolutamente generalizado.
¿El nombre de "teta asustada" se lo dio usted o la enfermedadya se llamaba así?
KT: Fue el nombre que le puse al traducirlo del quechua. Es lo que lagente dice, "leche de rabia", "leche de miedo". Para mí fue la mejormanera de traducir este fenómeno, y lo usé por vez primera en mi tesisy luego en varios artículos y libros. Me puse a pensar cómo se sentiráuna mujer con el temor de que su propio cuerpo sea un peligro para subebe. Que la cosa más natural que se la da a un bebe es lo que lodaña. Es terrible.
¿Cómo fueron esos niños que fueron producto de la violación ycuyas madres no fueron asistidas en su salud mental?
KT: Es un tema muy difícil. Hubo mujeres que intentaron abortar conhierbas, literalmente no podían tolerar el feto. Cuando hablamos deuna mujer producto de la violación se está jugando con el tiempo,porque se crea una memoria futura: cada vez que esa mujer vea la carade su hijo recordará el momento más difícil de su vida. Un díaencontré un niño que casi no hablaba, que solo se la pasaba pastando asu llama y a sus dos cerdos, y al preguntar sobre su historia medijeron que se llama Chiqui, es decir "maldición" en quechua. ¿Puedesimaginar que haya una criatura con un nombre tan terrible? Estámarcado para siempre.
¿Cuán necesaria es una política de salud mental en zonasafectadas por la violencia?
KT: Para mí no se trata solo de pensar en los servicios de saludmental. La violencia sexual fue en fenómeno en la guerra interna,pero, ¿dónde están los hombres que cometieron las violaciones, seansoldados, ronderos o senderistas? En una guerra se exacerban lasviolaciones, pero ¿qué pasa en tiempo de paz?Me da pena la carga negativa que cae sobre las mujeres, pero cómopodemos hablar solamente de la mujer y de su estigma, olvidándonos delos hombres. Entrevisté a oficiales de la Marina que me dijeron quesus jefes incentivaban la violación; yo abriría un espacio en lasFuerzas Armadas para hablar del tema en tiempos de paz, y mepreguntaría qué tipo de sociedad queremos para nuestros niños yadolescentes sino reflexionamos sobre los actos de violación masivaque cometieron sus miembros a miles de mujeres, cuyas vidas quedaronestigmatizadas.
¿Considera que el premio a la película La teta asustada ayudaráa conocer mas esta terrible realidad que vivieron las peruanas en losAndes?
KT: Claro que sí. Es una película que abrirá el espacio para dialogarsobre lo que pasó; queremos que sea una ventana de esperanza aldiálogo sobre la persistencia de la violencia sexual en tiempos depaz, un desafío para cualquier investigador social.
Paola Ugaz / Terra PerúMAELO PRODUCCIONES - Gracias por enviarlo L. Quiroga.

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